Aequo

Necesitaba el calor del hogar antes de partir para mi próximo destino. Pasaba las horas tumbado, preparándome para afrontar nuevos retos. León, mi perro, y mi hijo Hugo me hacían compañia acurrucados en mis pies mientras yo seguía leyendo.

El día de la despedida fue un hasta luego, pronto estaría de nuevo en casa.

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